Reformar una vivienda grande exige poner orden en tres cosas: alcance, materiales y margen para imprevistos. Cuando se quiere calcular cuánto cuesta reformar una casa de 150 metros, la respuesta útil no es una cifra única, sino una horquilla realista con la que puedas comparar presupuestos y detectar exageraciones. En este artículo te explico qué rangos se mueven en España en 2026, qué partidas disparan la factura y dónde merece la pena invertir de verdad.
Las cifras clave para orientarte antes de pedir presupuestos
- Una reforma integral de 150 m² suele moverse, de forma orientativa, entre 90.000 € y 135.000 € en calidades medias.
- Si la vivienda es antigua, tiene humedades, instalaciones obsoletas o cambios de distribución, la factura puede subir con facilidad.
- La mayor parte del presupuesto se va en lo que no se ve: electricidad, fontanería, albañilería, carpintería y licencias.
- Reservar un 10 % a 15 % para imprevistos es una decisión prudente, no un extra opcional.
- Comparar tres presupuestos con el mismo alcance vale más que perseguir la oferta más barata.
La horquilla real para una reforma de 150 m²
Yo la leería en tres escenarios. Idealista sitúa la reforma media-baja entre 400 € y 600 € por m² y la de nivel alto entre 800 € y 1.000 € por m², una referencia muy útil para aterrizar números sin autoengañarse. Si llevas eso a una casa de 150 m², el resultado ya deja claro que no hablamos de una obra menor.
| Escenario | Precio orientativo por m² | Total para 150 m² | Qué suele incluir |
|---|---|---|---|
| Actualización básica | 400 € - 600 € | 60.000 € - 90.000 € | Pintura, suelos, alguna carpintería, cocina o baño con alcance contenido |
| Reforma media | 600 € - 850 € | 90.000 € - 127.500 € | Renovación completa de estancias clave, instalaciones parciales o completas y mejores acabados |
| Reforma alta | 850 € - 1.200 € | 127.500 € - 180.000 € | Redistribución, instalaciones nuevas, ventanas eficientes, cocina y baños de mayor calidad |
En una casa unifamiliar, además, hay que mirar más allá del interior. Cubierta, fachada, humedad en muros, cerramientos y aislamiento térmico pueden empujar el presupuesto por encima de esos rangos si el inmueble pide una intervención seria. Yo no cerraría una cifra sin revisar primero el estado real del edificio, porque ahí es donde suelen aparecer los sobresaltos.
Lo que más mueve el presupuesto
El precio final no lo decide solo el tamaño de la casa. Lo que de verdad cambia la cuenta es el tipo de intervención que necesita. Una reforma puede parecer “estética” en papel y convertirse en una obra técnica en cuanto se toca la red eléctrica, la fontanería o la distribución.
| Factor | Impacto en el coste | Por qué importa |
|---|---|---|
| Estado de las instalaciones | Alto | Si hay que renovar electricidad, fontanería o calefacción, el presupuesto sube con rapidez |
| Cambios de distribución | Alto | Mover tabiques, cocinas o baños añade demolición, albañilería y más horas de obra |
| Calidad de materiales | Medio-alto | El salto entre un acabado estándar y uno premium se nota mucho en cocina, baño y carpintería |
| Carpintería exterior | Medio-alto | Ventanas y cerramientos eficientes mejoran confort y consumo, pero no son baratos |
| Estado previo de la vivienda | Alto | Casas antiguas, con humedad o con patologías ocultas, obligan a reforzar partidas no previstas |
Hay una diferencia muy clara entre cambiar acabados y rehacer la base de la casa. Si solo actualizas suelos, pintura y alguna puerta, el coste está bastante más contenido. Si, en cambio, metes cocina nueva, dos baños completos, instalación eléctrica, fontanería y aislamiento, el salto ya es otro. Ahí es donde muchos presupuestos baratos dejan de ser baratos.

Cómo repartir el presupuesto por partidas
Un presupuesto serio no se presenta como una cifra redonda y ya está. Yo suelo revisar si está desglosado en partidas, porque eso permite ver dónde se concentra el dinero y dónde puede haber un recorte sensato. Arquality maneja un esquema muy parecido al que uso como referencia práctica: licencias, demoliciones, albañilería, instalaciones, cocina, baños, carpintería, suelos y acabados.
| Partida | Peso orientativo | Rango razonable en una reforma media de 150 m² |
|---|---|---|
| Licencias y trámites | 3 % - 5 % | 3.000 € - 7.500 € |
| Demoliciones y desescombro | 5 % - 10 % | 4.500 € - 12.000 € |
| Albañilería y tabiquería | 10 % - 15 % | 9.000 € - 20.000 € |
| Electricidad | 8 % - 12 % | 7.500 € - 16.000 € |
| Fontanería | 6 % - 10 % | 6.000 € - 13.500 € |
| Cocina | 12 % - 18 % | 12.000 € - 24.000 € |
| Baños | 10 % - 15 % | 10.000 € - 22.500 € |
| Carpintería interior y exterior | 15 % - 22 % | 15.000 € - 30.000 € |
| Suelos, revestimientos y pintura | 15 % - 22 % | 15.000 € - 30.000 € |
| Imprevistos | 10 % - 15 % | 10.000 € - 18.000 € |
La tabla no pretende ser una tarifa cerrada, sino una brújula. Si una oferta concentra demasiado dinero en cocina y acabados, pero apenas reserva margen para instalaciones o licencias, yo desconfiaría. En reformas reales, lo invisible suele pesar más que lo decorativo.
Dónde merece la pena invertir primero
Cuando el presupuesto no da para todo, conviene priorizar con cabeza. En una casa de 150 m², yo suelo ordenar la inversión así:
- Instalaciones, porque una electricidad antigua o una fontanería agotada te obligan a volver a abrir la casa en pocos años.
- Aislamiento y carpintería exterior, porque mejoran confort, reducen pérdidas energéticas y encajan muy bien con una reforma más sostenible.
- Humedades, cubierta y envolvente, si la vivienda es antigua o unifamiliar, ya que un acabado bonito no tapa un problema de base.
- Cocina y baños, porque son los espacios que más condicionan el uso diario y, en muchos casos, la revalorización.
- Acabados decorativos, solo después de asegurar lo anterior.
Esta jerarquía no es rígida, pero sí práctica. Si tienes que elegir entre un porcelánico muy vistoso y unas ventanas que realmente aíslan, yo me quedo con las ventanas. La diferencia se nota todos los días en confort y consumo, mientras que el efecto visual del material premium se desgasta mucho antes.
Cómo ahorrar sin bajar la calidad donde importa
Ahorrar en una reforma no consiste en buscar el precio más bajo, sino en evitar partidas mal planteadas. Las decisiones que mejor funcionan suelen ser las menos llamativas, pero las más sensatas.
- Define muy bien el alcance antes de pedir presupuesto. Cuanto más claro esté qué entra y qué no, menos sorpresas habrá después.
- Mantén la distribución si no es imprescindible cambiarla. Mover cocinas y baños suele encarecer más que renovar acabados.
- Compara al menos tres presupuestos con el mismo nivel de detalle. Si uno es mucho más bajo, casi siempre falta algo.
- Elige materiales estándar en lo que no se toca a diario y reserva más presupuesto para instalaciones, cerramientos y aislamiento.
- Compra solo tú lo que realmente puedas coordinar bien. Si no, acabas perdiendo garantía, tiempo y capacidad de negociación.
- Guarda un colchón del 10 % al 15 % para imprevistos. En viviendas antiguas, ese margen no es lujo, es prudencia.
También hay una vía de ahorro que me parece especialmente inteligente en 2026: combinar reforma y eficiencia. A veces gastar un poco más en aislamiento, iluminación LED, grifería eficiente o pintura de bajas emisiones compensa en confort y consumo sin disparar la factura como sí lo haría una gama decorativa más alta.
Lo que yo revisaría antes de firmar el presupuesto
Antes de cerrar la obra, yo pediría cuatro cosas por escrito: alcance exacto, partidas desglosadas, calendario realista y condiciones de pago. Si además aparecen marcas, modelos y superficies medidas de forma precisa, mejor todavía. Ahí es donde se separa un presupuesto profesional de una cifra bonita pero frágil.
- Qué incluye y qué excluye cada partida.
- Si hay demolición, retirada de escombros y limpieza final.
- Qué pasa si aparece una avería oculta al abrir paredes o suelos.
- Cómo se reparten los pagos por fases de obra.
- Qué plazo se considera razonable y qué penalizaciones o ajustes existen si la obra se alarga.
Si tengo que quedarme con una sola idea, es esta: en una casa de 150 m², la diferencia entre una reforma razonable y una reforma descontrolada no suele estar en el gusto estético, sino en el nivel de definición del proyecto. Cuando el alcance está bien cerrado, el presupuesto deja de ser una lotería y pasa a ser una herramienta útil para decidir con calma.