Una salida de gases mal colocada puede convertir un calentador de butano en un problema de seguridad, aunque el aparato funcione con normalidad. La normativa española fija cómo evacuar los productos de la combustión, qué ventilación necesita el local y qué distancias deben aparecer en el plano frente a ventanas, rejillas, aleros y paredes. Aquí reúno los criterios prácticos para revisar una instalación existente o preparar la sustitución del calentador.
La salida debe evacuar bien, respetar las distancias y quedar certificada
- Regla general: la evacuación debe dirigirse a cubierta, salvo excepciones concretas.
- Salida por fachada: solo es válida cuando el aparato, el edificio y el conducto cumplen las condiciones aplicables.
- Distancias habituales: el plano debe comprobar separaciones de 40 cm, 2,20 m y hasta 3 m según el obstáculo.
- Tipo de calentador: los modelos estancos ofrecen más seguridad y facilitan el cumplimiento en reformas.
- Instalador habilitado: la modificación debe terminar con pruebas, documentación y revisión de la evacuación.
Qué normativa regula la salida de gases de un calentador de butano
El butano es un gas licuado del petróleo y no queda fuera de las reglas por utilizar una bombona en lugar de gas canalizado. La referencia principal es el Reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos, aprobado por el Real Decreto 919/2006, junto con la ITC-ICG 07 y la serie UNE 60670.
En 2026, la norma técnica que debe consultarse es la UNE 60670-6:2023, con sus modificaciones vigentes. AENOR identifica esta parte como la norma dedicada a la configuración, ventilación y evacuación de los productos de combustión en locales con aparatos de gas. El BOE también recoge que las instalaciones receptoras de hasta 5 bar deben ejecutarse conforme a la serie UNE 60670.
La regla general es sencilla: los gases deben evacuarse por la cubierta del edificio. La salida directa por fachada o patio de ventilación es una excepción y depende del tipo de aparato, su potencia, la antigüedad del edificio y las condiciones concretas del emplazamiento.
Para un calentador de agua, la ITC-ICG 07 contempla la salida directa al exterior en aparatos estancos o de tiro forzado de hasta 70 kW y en determinados aparatos de tiro natural para agua caliente sanitaria de hasta 24,4 kW. Sin embargo, las restricciones energéticas actuales limitan la instalación nueva de aparatos de tipo B, es decir, de cámara abierta. Por eso, en una sustitución suelo recomendar estudiar primero un modelo estanco de tipo C.
Qué debe mostrar un plano correcto de la instalación
Un plano útil no tiene que ser artístico. Tiene que permitir comprobar, antes de taladrar la fachada, que la salida no queda debajo de una ventana, pegada a un alero o enfrentada a otra pared. Yo marcaría siempre el calentador, el recorrido completo del conducto y todos los huecos que puedan afectar al flujo de gases.
| Elemento del plano | Qué se debe comprobar |
|---|---|
| Calentador | Tipo de aparato, potencia útil, combustible y ubicación exacta. |
| Conducto | Diámetro, longitud, codos, pendiente y sistema indicado por el fabricante. |
| Fachada o cubierta | Punto de salida, altura, orientación y obstáculos cercanos. |
| Huecos | Ventanas practicables, puertas, rejillas de ventilación y entradas de aire. |
| Elementos salientes | Balcones, cornisas, aleros, marquesinas y paredes enfrentadas. |
| Local | Rejillas permanentes, volumen, ventilación y posible extractor mecánico. |
En una vivienda antigua conviene añadir al plano las medidas reales tomadas en obra. Una distancia “a ojo” puede parecer suficiente en una fotografía y no serlo cuando se mide desde el extremo del terminal, que es el punto que cuenta. También hay que indicar si la salida pertenece a una fachada privada, a un patio interior o a una zona común del edificio.
Si existe un conducto antiguo, no se debe dibujar como solución válida automáticamente. Primero hay que comprobar que su sección, material, estanqueidad y tiro son adecuados para el nuevo calentador. Un conducto que servía para otro aparato puede no funcionar con un modelo estanco o con una potencia distinta.
Distancias que condicionan una salida por fachada
Las medidas exactas deben verificarse con la edición vigente de la UNE 60670-6 y las instrucciones del fabricante, pero hay unas cotas que aparecen de forma recurrente en los planos de evacuación. No las trataría como una simple recomendación estética, porque afectan a la posibilidad de que los gases regresen al interior.
| Referencia | Distancia orientativa de comprobación | Por qué importa |
|---|---|---|
| Ventanas practicables y rejillas de ventilación | 40 cm en la proyección del conducto, salvo configuraciones específicas por encima del hueco | Evita que los productos de combustión entren de nuevo en la vivienda. |
| Suelo exterior | 2,20 m, salvo supuestos concretos en zonas privadas | Reduce el riesgo de contacto, golpes y retorno de gases a baja altura. |
| Pared lateral exterior | 40 cm | Favorece la dispersión del penacho de gases. |
| Cornisas y aleros | 40 cm | Evita que los gases queden atrapados bajo un resalte. |
| Otros salientes | 20 cm como referencia mínima en configuraciones previstas | Impide que el flujo choque inmediatamente con un obstáculo. |
| Pared frontal | Hasta 3 m si tiene ventanas o huecos, y 2 m si no los tiene | Evita que el flujo rebote hacia otra fachada. |
Las modificaciones publicadas en 2026 han aclarado especialmente la aplicación de las distancias frente a ventanas y huecos situados en el mismo nivel o planta. En edificios existentes pueden admitirse deflectores desviadores suministrados o autorizados por el fabricante, pero no sirven para legalizar cualquier posición: solo permiten reducir ciertas separaciones cuando la norma y el aparato lo contemplan.
Los patios de ventilación tienen además sus propias condiciones. Cuando desembocan aparatos conducidos, la ITC-ICG 07 establece una superficie mínima de 4 m² y una relación de superficie vinculada al número de locales conectados. Un patio estrecho cerrado por varias fachadas no debe confundirse con un espacio exterior abierto.
Ventilación y ubicación del calentador dentro de la vivienda
El conducto no compensa una mala ventilación del local. Los aparatos de cámara abierta, conocidos como tipo B, toman el aire de la estancia y necesitan una aportación permanente de aire. Si una rejilla está tapada, pintada o reducida por una reforma, la combustión puede empeorar y aumentar el riesgo de monóxido de carbono.
En una cocina hay que prestar atención a la campana extractora. La depresión que crea puede interferir con el tiro natural y favorecer el retorno de productos de combustión. La instalación solo puede mantenerse cuando se adoptan medidas que impidan esa interacción, algo que debe justificar el instalador y no resolverse improvisando con una rejilla decorativa.
Yo evitaría colocar un calentador de cámara abierta en un baño o dormitorio. Además de las restricciones específicas, son espacios donde una mala combustión tendría consecuencias especialmente graves. Para reformas actuales suele ser más razonable un calentador estanco, que toma el aire del exterior y expulsa los gases mediante un sistema diseñado para ese aparato.
La ventilación debe calcularse según el tipo de gas, la potencia y la configuración del aparato. Por eso no es correcto copiar la medida de la rejilla de otra vivienda. La superficie libre real de una rejilla puede ser inferior a su medida exterior, especialmente cuando incorpora lamas o una malla tupida.
Cómo revisar la instalación antes de cambiar el calentador
- Identificar el aparato. Hay que anotar el tipo, la potencia, el diámetro del conducto y las instrucciones de evacuación del fabricante.
- Medir el emplazamiento. Se deben tomar las distancias hasta ventanas, puertas, rejillas, aleros, balcones, suelo y paredes enfrentadas.
- Preparar el plano. Conviene dibujar planta y alzado, porque algunas separaciones solo se entienden mirando la fachada de frente.
- Comprobar la ventilación. Hay que revisar las rejillas permanentes, la campana extractora y cualquier puerta o ventana que haya cambiado desde la instalación original.
- Consultar la comunidad. Si el conducto atraviesa una fachada o un patio comunitario, puede ser necesaria autorización además del cumplimiento técnico.
- Encargar la modificación. La intervención debe realizarla una empresa instaladora de gas habilitada, con materiales compatibles y accesorios del sistema.
- Conservar la documentación. El usuario debe guardar el certificado, las instrucciones, las pruebas realizadas y cualquier plano de la instalación.
En una instalación alimentada por bombona, la revisión periódica de la instalación receptora debe hacerse normalmente cada cinco años mediante una empresa habilitada. Esa revisión comprueba estanqueidad, ventilación, combustión y evacuación. No sustituye al mantenimiento del calentador, que debe seguir las indicaciones del fabricante.
Cuando se cambia el aparato, no basta con conectar el nuevo equipo al tubo existente. La sustitución puede modificar el tipo de evacuación, el caudal de gases y las exigencias de ventilación. Ahí es donde muchas instalaciones antiguas dejan de ser una referencia válida.
Errores que suelen dejar una salida fuera de norma
- Colocar el terminal bajo una ventana porque la distancia horizontal parece suficiente, sin revisar la proyección vertical ni la planta superior.
- Usar un tubo genérico o añadir codos que no aparecen en las instrucciones del calentador.
- Reducir el diámetro para atravesar una pared más fácilmente, alterando el tiro o la admisión de aire.
- Tapar una rejilla durante una reforma de cocina para mejorar el acabado visual.
- Dar por bueno un conducto antiguo sin inspeccionar su estado, sección y compatibilidad.
- Confundir una terraza abierta con un local exterior que cumple todas las condiciones de ventilación.
- Ignorar la pared frontal o el balcón del edificio de enfrente.
El error más caro suele ser diseñar primero la estética y comprobar la normativa después. Si la salida queda junto a una ventana o en una zona común, corregirla puede exigir rehacer revestimientos, perforaciones y acabados. Un plano sencillo antes de comenzar la obra evita ese problema.
La decisión que evita rehacer la salida dentro de unos años
Para una instalación nueva o una reforma importante, mi criterio es claro: elegir un calentador estanco, definir la evacuación con el manual del fabricante y dibujar todas las distancias antes de comprar materiales. La salida por cubierta suele ser la solución más robusta; la fachada solo debe utilizarse cuando encaja realmente en una excepción admisible.
Si el aparato ya está instalado, no conviene modificar el tubo ni cerrar rejillas por cuenta propia. La combinación de plano, mediciones, instalador habilitado y documentación es la forma más segura de saber si la instalación cumple y de evitar que una reforma aparentemente pequeña termine creando un problema de gases en el interior de la vivienda.