La sustitución puede ahorrar, pero depende de cómo esté preparada la vivienda
- Inversión inicial de unos 9.000 a 18.000 euros en una instalación doméstica habitual, con posibles extras.
- Los radiadores existentes pueden aprovecharse si están bien dimensionados, aunque quizá haya que trabajar con una temperatura de impulsión más alta.
- La aerotermia suele ser más eficiente a 35-45 ºC que a 60-70 ºC, por lo que el aislamiento y los emisores influyen mucho.
- Además de calefacción, puede producir agua caliente sanitaria y refrigeración si la instalación está diseñada para ello.
- Antes de firmar, conviene pedir un estudio de cargas térmicas y varios presupuestos desglosados.

Qué cambia realmente al sustituir el gasoil por aerotermia
La aerotermia aire-agua extrae energía del aire exterior mediante una bomba de calor y la utiliza para calentar agua. Esa agua alimenta los radiadores, el suelo radiante o los fancoils, mientras que un depósito independiente suele encargarse del agua caliente sanitaria. En una sola instalación se pueden reunir calefacción, refrigeración y ACS.
La diferencia principal frente al gasoil es que desaparece la combustión. No hay quemador, humos ni necesidad de comprar y almacenar combustible, pero sí existe un compresor que consume electricidad y una unidad exterior que debe colocarse en un lugar apropiado. Según la OCU, una bomba de calor puede ser hasta cuatro veces más eficiente que una caldera de gasóleo en determinadas condiciones, aunque el resultado real depende de la temperatura de trabajo y del clima.Yo no presentaría la aerotermia como una solución mágica. Su ventaja se nota especialmente cuando la vivienda tiene un aislamiento razonable, se utiliza muchas horas la calefacción y la instalación puede funcionar a temperaturas moderadas. En una casa con grandes pérdidas térmicas y radiadores pequeños, el ahorro puede quedar muy por debajo de lo esperado.
Cuánto cuesta la instalación y cuándo puede amortizarse
En España, una sustitución sencilla suele moverse aproximadamente entre 9.000 y 14.000 euros. Si se añaden radiadores de baja temperatura, cambios eléctricos, un depósito grande, trabajos de albañilería o suelo radiante, la factura puede subir hasta 18.000-25.000 euros o más.
El precio no depende solo de la potencia de la máquina. También influyen los metros de tubería, la distancia hasta la unidad exterior, el tipo de acumulador, la retirada del depósito de gasoil y la necesidad de adaptar los emisores. Un presupuesto que parece barato puede no incluir varios de estos trabajos.
| Partida | Coste orientativo | Qué puede modificarlo |
|---|---|---|
| Bomba de calor aire-agua | 4.500-9.000 € | Potencia, marca, temperatura máxima y prestaciones |
| Depósito de ACS | 800-2.000 € | Capacidad, materiales y número de habitantes |
| Instalación hidráulica y puesta en marcha | 2.000-5.000 € | Complejidad de la sala y distancia a los equipos |
| Adaptación de radiadores | 0-6.000 € | Superficie, potencia necesaria y estado de los emisores |
| Retirada de depósito y caldera | 300-2.000 € | Accesibilidad, volumen y si el depósito está enterrado |
Para calcular la amortización no basta con comparar el precio de un litro de gasoil con el de un kilovatio hora eléctrico. Hay que estimar la demanda anual de calefacción y dividirla por el SCOP, que es el rendimiento medio estacional de la bomba de calor. Por ejemplo, una demanda de 18.000 kWh térmicos con un SCOP de 4 exigiría alrededor de 4.500 kWh eléctricos, antes de considerar otros consumos.
En una vivienda que gasta mucho gasoil, la recuperación de la inversión puede situarse aproximadamente entre 6 y 12 años. Puede ser más rápida con autoconsumo fotovoltaico, buen aislamiento y uso intensivo, pero también alargarse si la casa se utiliza solo algunos fines de semana o si la aerotermia trabaja constantemente a alta temperatura.
¿Se pueden conservar los radiadores de gasoil?
Esta es la duda que más aparece en este tipo de reforma. La respuesta corta es sí, muchas veces se pueden conservar, pero no conviene darlo por hecho. Los radiadores de una instalación de gasoil suelen calcularse para trabajar con agua a 65-80 ºC, mientras que la aerotermia alcanza su mejor rendimiento cuando impulsa el agua aproximadamente a 35-45 ºC.
Si los radiadores tienen suficiente superficie y la vivienda está bien aislada, pueden funcionar con temperaturas inferiores. En otros casos será necesario instalar modelos más grandes, añadir elementos en algunas habitaciones o utilizar una bomba de calor de alta temperatura. Esta última opción facilita la sustitución, pero normalmente consume más electricidad y pierde parte de la eficiencia que hace atractiva a la aerotermia.
Qué conviene revisar antes de reutilizarlos
- Potencia por estancia, porque un radiador pequeño puede no entregar suficiente calor a baja temperatura.
- Estado de las tuberías, especialmente si son antiguas, tienen lodos o presentan corrosión.
- Equilibrado hidráulico, que permite repartir correctamente el caudal entre las habitaciones.
- Aislamiento de la vivienda, ya que las pérdidas por ventanas, fachada y cubierta condicionan el tamaño de la máquina.
- Temperatura real necesaria, que debe comprobarse con mediciones y no solo con una estimación por metros cuadrados.
Mi recomendación es pedir al instalador una prueba sencilla durante los días fríos. Si la caldera actual trabaja a 70 ºC pero la casa mantiene el confort con 55-60 ºC, el cambio será más fácil. Si necesita acercarse constantemente a 80 ºC, probablemente habrá que asumir radiadores adicionales o una máquina de alta temperatura.
Qué sistema elegir según la vivienda
No todas las casas necesitan la misma configuración. En una vivienda nueva o sometida a una reforma profunda, el suelo radiante suele ofrecer el mejor rendimiento porque trabaja con agua a baja temperatura y distribuye el calor de manera uniforme. En una casa terminada, conservar radiadores puede evitar obras importantes y hacer que la inversión sea más razonable.
| Configuración | Ventaja principal | Limitación | Cuándo tiene sentido |
|---|---|---|---|
| Aerotermia con suelo radiante | Muy buen rendimiento y confort estable | Obra considerable y mayor coste | Reforma integral o vivienda nueva |
| Aerotermia con radiadores existentes | Menos obras y menor inversión | Puede necesitar más temperatura de impulsión | Radiadores grandes y vivienda bien aislada |
| Aerotermia de alta temperatura | Facilita mantener radiadores antiguos | Menor eficiencia y mayor consumo | Casas donde cambiar emisores es complicado |
| Aerotermia con fancoils | Calefacción y refrigeración rápida | Ruido y movimiento de aire | Viviendas que buscan frío y calor con el mismo sistema |
La refrigeración merece una advertencia. Los radiadores convencionales no suelen ser adecuados para enfriar porque pueden producir condensación. Para utilizar la aerotermia también en verano hacen falta fancoils, suelo refrescante bien controlado o equipos de aire independientes, junto con regulación de la humedad.
Los detalles técnicos que pueden encarecer la reforma
La unidad exterior necesita espacio, ventilación y una base estable. También hay que respetar las distancias recomendadas por el fabricante y controlar el ruido, sobre todo si está cerca de dormitorios, patios interiores o viviendas vecinas. Una mala ubicación puede provocar molestias y reducir el rendimiento por recirculación del aire.La vivienda puede necesitar más potencia eléctrica contratada. En equipos domésticos habituales suele ser suficiente una instalación monofásica, pero algunas potencias elevadas o configuraciones concretas pueden exigir trifásica o una revisión del cuadro eléctrico. Este punto debe aparecer por escrito en el presupuesto.
También hay que decidir qué hacer con la antigua instalación. Retirar la caldera es sencillo si está en una sala accesible, pero un depósito enterrado puede requerir vaciado, limpieza, excavación y gestión de residuos. La chimenea puede sellarse o mantenerse según el proyecto, y las tuberías abandonadas deben quedar correctamente anuladas.
La instalación debe ejecutarse conforme al RITE, el reglamento español que regula las instalaciones térmicas de los edificios. Dependiendo de la potencia y de la reforma, puede ser necesaria una memoria técnica o un proyecto, además de los trámites que pida la comunidad autónoma. Un instalador habilitado debe explicar quién se encarga de esa documentación.
Cómo evitar una mala decisión y comparar presupuestos
El error más caro es elegir la potencia por superficie, por ejemplo, comprar una máquina de 12 kW para una casa de 150 metros cuadrados sin estudiar nada más. Dos viviendas con la misma superficie pueden tener demandas muy distintas por su orientación, altura, aislamiento, clima y número de fachadas.
Yo pediría al menos tres presupuestos desglosados y comprobaría que todos parten de hipótesis comparables. Cada propuesta debería indicar la potencia térmica, la temperatura de impulsión prevista, el SCOP, el volumen del depósito de ACS, la garantía, el mantenimiento y los trabajos que quedan fuera.
Lee también: Tipos de radiadores y cómo elegir el que mejor encaja
Señales de un presupuesto poco fiable
- Promete un porcentaje fijo de ahorro sin conocer el consumo actual.
- No pregunta por el aislamiento, los radiadores ni la zona climática.
- Calcula la máquina únicamente con los metros cuadrados.
- No aclara si incluye la retirada del gasoil y del depósito.
- Presenta la aerotermia como completamente gratuita porque incorpora energía renovable.
Las ayudas y los Certificados de Ahorro Energético pueden reducir la inversión, pero cambian según la convocatoria, la comunidad autónoma y las condiciones de la actuación. En 2026 conviene comprobar la disponibilidad antes de empezar y confirmar si el trámite debe hacerse antes de firmar o ejecutar la obra.
También recomiendo mejorar primero los puntos que más energía desperdician. Sellar filtraciones, aislar la cubierta y corregir ventanas deficientes puede costar menos que sobredimensionar la bomba de calor. La aerotermia trabaja mucho mejor cuando la casa conserva el calor que produce.
El criterio que usaría para decidir en cada caso
La sustitución me parece especialmente interesante en una vivienda unifamiliar con consumo elevado de gasoil, espacio exterior disponible y uso habitual durante el invierno. En ese escenario se eliminan compras de combustible, se reduce el mantenimiento de la combustión y se puede añadir refrigeración o autoconsumo solar.
Sería más prudente en una segunda residencia fría que solo se ocupa algunos fines de semana, en una casa con radiadores claramente insuficientes o cuando el presupuesto obliga a financiar una reforma demasiado grande. En esos casos, quizá tenga más sentido mejorar el aislamiento, cambiar la caldera por otra solución provisional o estudiar una instalación híbrida.
La mejor respuesta no es siempre retirar por completo el gasoil el primer día. Una solución híbrida puede mantener la caldera como apoyo para los días de mayor demanda, aunque añade complejidad, controles y mantenimiento. Si el objetivo es simplificar la vivienda a largo plazo, prefiero una instalación completamente eléctrica bien calculada antes que una combinación improvisada.
Una sustitución bien calculada empieza antes de retirar la caldera
Antes de aceptar una oferta, reúne las facturas de gasoil de los últimos años, anota las horas de funcionamiento y describe qué habitaciones tienen más dificultades para calentarse. Estos datos permiten contrastar el cálculo del instalador con el comportamiento real de la casa.
Después, comprueba tres cifras que suelen marcar la diferencia: temperatura de impulsión, potencia eléctrica necesaria y coste total con impuestos y extras. Si esas respuestas están claras, será mucho más fácil saber si la aerotermia sustituirá de verdad al gasoil con un ahorro razonable y sin perder confort.