Una bomba de calor puede calentar una vivienda en invierno, refrescarla en verano y, en algunos sistemas, producir agua caliente sanitaria con un consumo moderado. En este artículo explico cómo funciona, qué tipos existen, cuánto puede costar instalarla en España y en qué casos realmente compensa frente a una caldera o un radiador eléctrico.
La idea esencial para entender esta tecnología
- Transfiere calor del aire, del suelo o del agua en lugar de generarlo mediante combustión.
- Con 1 kWh eléctrico puede aportar aproximadamente 3-4 kWh térmicos en condiciones favorables.
- La aerotermia es una bomba de calor aire-agua, pero no todas las bombas de calor son aerotérmicas.
- El rendimiento depende mucho del aislamiento, la temperatura exterior y los emisores de la vivienda.
- Una instalación aire-agua suele requerir una inversión aproximada de 8.000 a 15.000 euros, aunque puede ser superior si hay que renovar toda la climatización.

Qué es una bomba de calor y cómo consigue calentar
Una bomba de calor es un equipo que transporta energía térmica desde un lugar más frío hacia otro más caliente. Puede parecer contradictorio, pero incluso el aire exterior en invierno contiene calor aprovechable. El aparato utiliza electricidad para captarlo, elevar su temperatura y entregarlo dentro de la vivienda.
El IDAE la define como una máquina térmica capaz de bombear calor desde un foco frío a uno caliente. Esa definición explica una diferencia importante frente a un radiador eléctrico: el radiador transforma electricidad directamente en calor, mientras que la bomba de calor utiliza la electricidad principalmente para mover calor ya existente.
El ciclo de funcionamiento en cuatro pasos
- El evaporador capta calor del aire, del terreno o del agua mediante un refrigerante.
- El compresor aumenta la presión del refrigerante y eleva su temperatura.
- El condensador entrega ese calor al aire interior, al agua de los radiadores o al suelo radiante.
- La válvula de expansión reduce la presión y prepara el refrigerante para repetir el ciclo.
En verano, muchas bombas de calor invierten el proceso. Extraen el calor de las habitaciones y lo expulsan al exterior, por eso un aire acondicionado con función de calefacción también es una bomba de calor reversible. En la práctica, esta doble función es una de sus mayores ventajas para una vivienda pequeña o un piso sin instalación hidráulica.
Tipos de bombas de calor y qué ofrece cada uno
La clasificación más útil se basa en el lugar del que se extrae el calor y en el medio que se utiliza para distribuirlo. No elegiría el mismo sistema para un apartamento de 60 m² que para una vivienda unifamiliar con jardín y suelo radiante.
| Tipo | Cómo distribuye el calor | Encaja especialmente bien en | Principal limitación |
|---|---|---|---|
| Aire-aire | Mediante unidades interiores que impulsan aire | Pisos, apartamentos y estancias concretas | No suele producir ACS y puede crear corrientes de aire |
| Aire-agua | A través de suelo radiante, radiadores o fan coils | Obra nueva y reformas integrales | La instalación inicial es más cara y ocupa espacio |
| Geotérmica | Con un circuito de agua conectado al terreno | Casas con parcela y uso prolongado | Necesita perforaciones o captadores y una obra importante |
| Hidrotermia | Utiliza agua subterránea o una fuente de agua estable | Proyectos con condiciones geológicas adecuadas | Depende de permisos, disponibilidad y características del terreno |
Aire-aire para climatizar sin grandes obras
Es la solución habitual en los equipos split y multisplit. La unidad exterior toma energía del aire y las unidades interiores la ceden directamente a cada habitación. Su instalación suele ser más sencilla y económica, con precios orientativos de 600 a 1.500 euros por unidad instalada, según potencia, distancia y complejidad.
Mi criterio aquí es bastante claro: para un piso bien distribuido, el aire-aire puede ser suficiente y ofrece una relación coste-rendimiento excelente. En cambio, si se busca calentar toda la vivienda de forma uniforme sin movimiento de aire, conviene estudiar una solución aire-agua.
Aerotermia para calefacción, refrigeración y agua caliente
La aerotermia es una bomba de calor aire-agua. La unidad exterior extrae calor del ambiente y lo transmite a un circuito de agua que puede alimentar suelo radiante, radiadores de baja temperatura, fan coils y un depósito de ACS.
La palabra aerotermia se utiliza a veces como si fuera sinónimo de cualquier sistema eficiente. No lo es. Un equipo split también aprovecha el aire exterior, pero calienta directamente el aire interior y no sustituye necesariamente una instalación completa de agua caliente sanitaria.
Cuánto consume y de qué depende su rendimiento
El rendimiento instantáneo se expresa mediante el COP, que compara el calor entregado con la electricidad consumida. Un COP de 4 significa que el equipo aporta cuatro unidades de calor por cada unidad eléctrica utilizada, aunque esa cifra se obtiene bajo unas condiciones concretas y no representa automáticamente el consumo de todo el invierno.
Para valorar una instalación real me fijo más en el SCOP, que recoge el rendimiento estacional. La temperatura exterior cambia, el equipo puede necesitar ciclos de desescarche y producir agua caliente exige temperaturas más altas. Todo eso reduce el rendimiento medio respecto al dato de catálogo.
Un ejemplo sencillo de consumo
Si una vivienda necesita 12.000 kWh térmicos durante una temporada y la bomba de calor alcanza un SCOP de 3,5, el consumo eléctrico aproximado sería de 3.430 kWh. El resultado final dependerá de la tarifa, los horarios, la temperatura elegida y la calidad del aislamiento.
Un radiador eléctrico convencional necesitaría cerca de 12.000 kWh eléctricos para entregar la misma energía térmica. La comparación muestra por qué la bomba de calor suele ser más eficiente, pero no significa que siempre vaya a reducir la factura en cualquier casa o con cualquier configuración.
La temperatura del agua cambia mucho las cosas
Una bomba de calor trabaja con más facilidad cuando impulsa agua a temperaturas moderadas, por ejemplo entre 30 y 40 °C para un suelo radiante bien dimensionado. Si debe mantener radiadores antiguos a 60 o 70 °C, consumirá más y su rendimiento bajará.
Esto no significa que sea incompatible con radiadores existentes. Algunos equipos de alta temperatura pueden funcionar con ellos, pero hay que comprobar la potencia disponible, el aislamiento y la temperatura necesaria en los días más fríos. Prometer ahorros sin revisar esos datos es, desde mi punto de vista, una de las prácticas más poco fiables del sector.
Cuándo tiene sentido instalarla en una vivienda española
La tecnología funciona mejor cuando la casa necesita poca energía y el sistema de emisión trabaja a baja temperatura. Antes de pedir presupuestos, revisaría cinco aspectos concretos.
- Aislamiento: ventanas, fachadas, cubierta y puentes térmicos influyen más de lo que suele admitir la publicidad.
- Clima local: no es igual dimensionar una instalación para Bilbao, Madrid, Sevilla o una vivienda de montaña.
- Emisores: suelo radiante y fan coils suelen aprovechar mejor la bomba de calor que los radiadores pequeños.
- Espacio: la unidad exterior, el depósito de ACS y los elementos hidráulicos necesitan una ubicación adecuada.
- Potencia eléctrica: el cuadro y el contrato deben soportar la demanda máxima del equipo.
Casos en los que suele encajar bien
En una vivienda nueva con buen aislamiento y suelo radiante, una aerotermia puede resolver calefacción, refrigeración y ACS con un solo sistema. También puede ser una buena opción en una reforma integral donde ya se van a levantar los suelos o sustituir los radiadores.
Para un piso existente con radiadores de hierro, poco aislamiento y presupuesto limitado, cambiar directamente a aerotermia no siempre es la decisión más sensata. En ese escenario puede compensar mejorar primero la envolvente, instalar una bomba de calor aire-aire o combinar soluciones.
Errores que conviene evitar
El error más habitual es elegir la potencia por los metros cuadrados sin calcular las pérdidas térmicas. Un equipo sobredimensionado puede encenderse y apagarse con demasiada frecuencia, mientras que uno pequeño tendrá dificultades para mantener la temperatura cuando llegue una ola de frío.
También se suele ignorar el ruido de la unidad exterior, la ubicación del desagüe de condensados y el espacio de mantenimiento. Son detalles poco vistosos en un catálogo, pero marcan la diferencia entre una instalación cómoda y una fuente de molestias.
Cuánto cuesta una bomba de calor y qué incluye el presupuesto
El precio depende tanto del equipo como de todo lo que lo rodea. Una bomba de calor aire-aire sencilla puede costar alrededor de 600 a 1.500 euros por estancia. Una solución aire-agua para calefacción y ACS suele situarse aproximadamente entre 8.000 y 15.000 euros en una instalación estándar, sin contar grandes cambios en radiadores, suelo radiante o electricidad.
Como referencia, la OCU ha publicado precios cercanos a 12.700 euros para sistemas de aerotermia, aunque una cifra media no sustituye a un presupuesto adaptado a la vivienda. En una reforma completa, con nuevos emisores y obra, el coste puede superar los 15.000 o 20.000 euros.
Lee también: Cambiar gasoil por aerotermia ¿merece la pena?
Qué debería aparecer por escrito
- Potencia térmica y eléctrica calculada para las condiciones de diseño.
- Valores de SCOP y SEER, que reflejan el rendimiento estacional en calefacción y refrigeración.
- Temperatura máxima de impulsión y rendimiento con los radiadores existentes.
- Depósito de ACS, volumen, válvulas, control, instalación eléctrica y puesta en marcha.
- Garantía, mantenimiento recomendado y gestión de residuos o refrigerante.
No compararía dos ofertas fijándome solo en el precio de la máquina. Un presupuesto barato que no incluye depósito, adaptación hidráulica o equilibrado de la instalación puede acabar siendo más caro. La calidad del diseño y de la puesta en marcha pesa tanto como la marca del equipo.
Cómo elegir una solución que funcione a largo plazo
Empieza por definir qué necesitas realmente. Si solo quieres calentar y enfriar un salón, un split inverter puede resolverlo con poca obra. Si buscas sustituir una caldera y producir ACS para toda la casa, necesitarás estudiar una instalación aire-agua completa.
Después, pide al menos dos presupuestos con cálculo de cargas térmicas y solicita que indiquen el rendimiento a varias temperaturas exteriores. No te quedes con el COP máximo de la ficha técnica. Es más útil saber cómo trabajará el equipo a 2 °C, 7 °C y 12 °C, además de qué temperatura de agua necesita.
La instalación también debe incluir controles sencillos y una regulación adecuada. Una temperatura interior estable, la programación por zonas y el mantenimiento de filtros y unidades pueden aportar más confort que perseguir el modelo con la cifra de eficiencia más alta.
En una vivienda con placas solares, la combinación puede tener sentido porque parte del consumo eléctrico de la bomba se cubre durante las horas de producción. Aun así, conviene dimensionar el sistema para el consumo real y no instalar más potencia fotovoltaica o térmica de la necesaria.
La mejor bomba de calor es la que encaja con la vivienda
Una bomba de calor no es una solución mágica ni una simple caldera eléctrica con otro nombre. Es un sistema de transferencia de energía que puede ofrecer mucho calor con poca electricidad, siempre que el diseño, los emisores y el aislamiento acompañen.
Para un piso pequeño, el aire-aire suele ser la alternativa más sencilla. Para una reforma integral o una casa nueva, la aerotermia puede aportar calefacción, refrigeración y ACS con un alto nivel de confort. La decisión correcta sale de los datos de la vivienda, no de una promesa general de ahorro.
Antes de firmar, pediría un cálculo térmico, una previsión de consumo estacional y una explicación clara de lo que queda incluido. Esa pequeña comprobación evita la mayoría de las sorpresas y permite que la inversión en climatización sostenible se traduzca realmente en confort durante muchos años.